La emocionante lección de vida de una abuela a su nieta

La lección de vida de una abuela

¿Cómo puedo convertirme en una persona más feliz y más fuerte? Esta pregunta ronda la cabeza de muchos de nosotros cada día. Encontrar el equilibrio emocional y la plenitud en la vida tiene mucho que ver con cómo nos tomamos las dificultades del camino.

Muchas veces, la manera en la que nos enfrentamos a lo malo que nos sucede puede conllevar más cosas negativas que si nos lo tomásemos con más filosofía. Y así le respondió una abuela a su nieta para ayudarle a ver el lado bueno de las cosas con fortaleza.

La emocionante respuesta de una abuela a su nieta

La nieta en cuestión se sentía desgraciada por una traición de su marido, y no se veía con fuerzas para conseguir superarlo. Para pasar el trance, su abuela se dirigió a la cocina y puso agua a hervir en tres ollas. En una de ellas puso una zanahoria, en otra un huevo, y en una tercera metió café.

Ante la mirada estupefacta de la mujer joven, la experimentada abuela esperó unos minutos hasta que el agua hizo efecto en los alimentos. Después, pidió a su nieta que le dijera qué veía exactamente en las ollas, a lo que ella respondió únicamente: ‘zanahoria, huevos y café’. Fue entonces cuando la mujer mayor le explicó el símil de la fortaleza de la vida a través de los productos.

En cuanto a la zanahoria, la abuela le explicó que al contacto con el agua viera que estaba blanda. Esto significaba que aunque sea aparentemente fuerte, también es capaz de ablandarse hasta el extremo cuando aparecen las dificultades. Con el huevo, la abuela quiso contarle que aunque se rompe la cáscara en el contacto con el agua, al hervirse permanece duro. Y por último, la abuela se refirió al café, que estaba delicioso y formando un aroma de lo más agradable.

Cuando la nieta no entendía a qué se refería su abuela, fue entonces cuando su familiar le explicó a qué venía todo ello. El agua hirviendo para la abuela simbolizaba la adversidad en la vida, y quiso contar a su nieta que la zanahoria era dura e implacable, pero que se venía abajo con los problemas. El huevo se rompía y se endurecía después a pesar del líquido que lo protege, y por último el café, ante la adversidad cambia y se vuelve excelente. La abuela se giró a mirar a su emocionada nieta y solo tuvo una pregunta: ¿qué eres, zanahoria, huevos o café?

La nieta, consciente del dolor por su traición, reconoció el valor de las palabras de su abuela y quiso ser una persona que cambia el agua, el elemento que le hace daño y encuentra la mejor situación que le rodea. La abuela pudo hacer ver a su nieta cómo siempre hay una razón para luchar y no volverse débil como la zanahoria o hermético como el huevo cuando se cuece.

La nieta, emocionada con su abuela, decidió encarar la vida con buena actitud y convertirse en café puro en todo lo negativo que pudiera sucederle a lo largo de su vida para darle la vuelta y siempre tener una sonrisa.

/ Auto Ayuda

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